Alejandro Moreno Cárdenas nació el 25 de septiembre de 1975 en San Francisco de Campeche, Campeche, en un entorno profundamente marcado por la política local y la vida pública. Desde joven creció observando de cerca el funcionamiento del poder regional, las estructuras partidistas y la importancia de la lealtad política. Ese contexto influyó decisivamente en su carácter: firme, combativo y orientado a la supervivencia política.
Su formación académica se desarrolló principalmente en su estado natal. Estudió Derecho, carrera que le proporcionó herramientas para moverse con soltura en el terreno legal e institucional. Aunque su perfil no se ha caracterizado por una vida académica destacada, su aprendizaje estuvo más ligado a la práctica política: el trato directo con liderazgos locales, la operación territorial y la construcción de alianzas. Para Moreno, la política fue desde temprano un ejercicio de resistencia y control del entorno.
En el ámbito personal, “Alito” ha mantenido una vida relativamente reservada, especialmente en lo familiar. Es padre y ha procurado mantener esa dimensión lejos del debate público. Quienes lo conocen describen a un político de trato directo, con un fuerte sentido de liderazgo interno y una personalidad que no evita el conflicto. Su estilo es frontal, poco dado a la ambigüedad, lo que le ha generado tanto apoyos leales como fuertes adversarios.
Su trayectoria política se consolidó en Campeche, donde fue diputado local, senador y finalmente gobernador del estado (2015–2019). Desde ahí construyó una red política que lo proyectó al ámbito nacional. En 2019 asumió la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en uno de los momentos más complejos de su historia, con el partido en retroceso electoral y enfrentando una profunda crisis de identidad.
Como dirigente nacional, Moreno ha apostado por una estrategia de confrontación directa, alianzas electorales pragmáticas y un discurso de resistencia frente al poder dominante. Su liderazgo ha sido polémico, marcado por críticas internas, investigaciones públicas y una fuerte presión mediática. Aun así, ha logrado mantenerse al frente del partido, mostrando una capacidad notable para sobrevivir políticamente en escenarios adversos.
La historia de Alejandro Moreno es la de un político formado en el poder regional que llegó al centro de la escena nacional en tiempos de crisis. Su figura refleja una etapa del PRI marcada por la confrontación, la defensa del aparato partidista y la lucha por conservar relevancia en un sistema político profundamente transformado.
Este perfil no tiene canal asignado.
“México necesita contrapesos fuertes y oposición firme.”
“El PRI no se va a doblar ante el autoritarismo.”
“Defender al país es defender sus instituciones.”
“La unidad del partido es clave para competir.”
“La democracia se cuida con ley y carácter.”
Encabeza la dirigencia nacional del partido, define la estrategia electoral y legislativa, y conduce negociaciones políticas a nivel federal.
Ejerció el poder ejecutivo estatal, con responsabilidad directa en administración pública, seguridad y política social.
Participó en trabajos legislativos y en la discusión de reformas estructurales durante el periodo del Pacto por México.
Integró el Senado y participó en debates nacionales en materia política y de desarrollo regional.
Ejerció la administración estatal con control del aparato público, ejecución presupuestal y coordinación de seguridad y política social, manteniendo estabilidad institucional durante su mandato.
Condujo una estrategia de oposición pragmática que combinó crítica pública con acuerdos selectivos en el Congreso, preservando capacidad de influencia legislativa del partido.
Impulsó coaliciones con otras fuerzas políticas para competir electoralmente a nivel federal y local, permitiendo al PRI mantener presencia política en un entorno adverso.
Como presidente del CEN sostuvo la operación nacional del partido tras la pérdida de la presidencia y de múltiples gubernaturas, conservando representación legislativa y estructura territorial activa.
Como gobernador ejecutó obras carreteras, urbanas y de servicios básicos con recursos estatales y federales, hoy operando y documentadas en informes de gobierno y presupuestos ejercidos.
Implementó ajustes en dependencias estatales, control del gasto y coordinación interinstitucional, con estructura administrativa formalizada y funcionamiento continuo durante su mandato.
Desde la presidencia del CEN mantuvo en operación los comités estatales, representación legislativa y procesos electorales del partido, en un contexto de pérdida de poder territorial.
Impulsó y formalizó alianzas con otras fuerzas políticas para competir en elecciones federales y locales, con convenios registrados y resultados electorales verificables.
Sentido: A FAVOR (voto como diputado federal)
Votó a favor de la apertura energética durante el Pacto por México, respaldando la participación privada en el sector, lo que perfila una prioridad por modelos de inversión y modernización económica.
Sentido: A FAVOR (voto como diputado federal)
Apoyó la reforma que estableció evaluación docente y servicio profesional, alineándose con una visión de política pública basada en regulación estatal y mejora estructural del sistema educativo.
Sentido: A FAVOR (voto como legislador priista)
Respaldó la reforma que fortaleció órganos autónomos y promovió competencia, reflejando una postura pragmática a favor de apertura regulada en sectores estratégicos.
Postura: EN CONTRA (documentada)
Se pronunció públicamente contra la reforma judicial impulsada por Morena, argumentando riesgos de concentración de poder, lo que confirma su énfasis en contrapesos y autonomía judicial.