
Mariana Gómez del Campo Gurza nació el 15 de enero de 1981 en la Ciudad de México, en una familia cercana a la vida pública y a los valores del servicio cívico. Desde joven creció en un entorno donde la política se entendía como compromiso y responsabilidad, lo que influyó tempranamente en su decisión de involucrarse en la vida partidista. Su carácter firme y su claridad ideológica se forjaron en esos años iniciales.
Su formación académica estuvo orientada a la comunicación y a la política. Estudió Ciencias de la Comunicación, disciplina que le permitió desarrollar habilidades de argumentación, discurso público y estrategia, herramientas que más tarde serían centrales en su trayectoria. Durante su etapa universitaria comenzó a participar activamente en estructuras juveniles y organizativas del Partido Acción Nacional (PAN), partido al que ha permanecido vinculada a lo largo de toda su carrera.
En el ámbito personal, Mariana Gómez del Campo ha mantenido una vida discreta. Es madre y ha procurado separar su vida familiar de la exposición política, aun cuando su apellido y su trayectoria la han colocado de manera constante en el espacio público. Personas cercanas a ella la describen como disciplinada, directa y con una fuerte vocación organizativa, además de una lealtad sólida a las causas partidistas que defiende.
Su carrera política se ha desarrollado principalmente desde el trabajo interno y legislativo. Fue diputada federal, donde participó en comisiones relacionadas con comunicación, equidad y asuntos políticos, y más tarde asumió responsabilidades dentro de la estructura nacional del PAN. En 2018 llegó al Senado de la República, consolidándose como una de las voces panistas más constantes en temas de democracia, libertades y fortalecimiento institucional.
A lo largo de su trayectoria, Gómez del Campo se ha caracterizado por un estilo frontal y consistente, más orientado a la construcción partidista que al protagonismo mediático. Ha sido una defensora firme de la institucionalidad y del papel de los partidos como contrapesos democráticos, manteniendo una presencia constante en debates nacionales.
La historia de Mariana Gómez del Campo es la de una política formada dentro del partido, que ha construido su carrera desde la organización, el trabajo legislativo y la convicción ideológica. Su trayectoria refleja a una dirigente que entiende la política como un ejercicio de permanencia, coherencia y disciplina en un entorno cambiante.
Dirigió la estructura partidista en la capital, coordinando estrategia electoral y organización interna.
Ejerció funciones legislativas federales, con énfasis en temas de derechos humanos, gobernabilidad y agenda social.
Participó en votaciones y debates de reformas constitucionales y legales de alto impacto, consolidando su perfil legislativo nacional.
Encabeza una red internacional de partidos demócrata–cristianos, con responsabilidad en definición ideológica, representación política y articulación regional.