El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos incluyó a Inzunza, junto con el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios y exfuncionarios mexicanos, en un proceso por presuntos delitos relacionados con narcotráfico y armas. De acuerdo con los fiscales estadounidenses, los acusados habrían mantenido una relación con dirigentes del Cártel de Sinaloa y habrían utilizado sus posiciones para brindar protección política a cambio de beneficios y sobornos. En el caso específico de Inzunza, la acusación sostiene que formó parte de una estructura que habría permitido a Los Chapitos operar y trasladar grandes cantidades de drogas hacia Estados Unidos. Antes de iniciar la sesión preparatoria en el Senado, Inzunza aseguró ser inocente de los señalamientos y calificó la situación como una “embestida” en su contra. “Soy inocente constitucional y verídicamente. Los hechos y el tiempo los dirán. No tengo ninguna duda”, declaró. Además, señaló que no conoce a Joaquín “El Chapo” Guzmán ni a sus hijos. El senador por Morena explicó que su separación de la bancada se debió a una decisión personal y no a una solicitud de los legisladores de su grupo parlamentario. Afirmó que, aunque ya no forme parte de la bancada, seguirá respaldando las iniciativas del partido oficialista y aseguró que su permanencia o no en Morena es decisión de la dirigencia. También indicó que no ha tenido comunicación con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien le ha pedido que solicite licencia como legislador. Inzunza mencionó que durante los meses en los que permaneció fuera de la vida pública estuvo en Sinaloa, donde visitó a sus padres, trabajó en su oficina y preparó 22 dictámenes que presentará en la Cámara alta. Aseguró que sus cinco cuentas bancarias permanecen congeladas y que ha cobrado su dieta mediante cheque.

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