Discurso del expresidente de México, Felipe Calderón, durante el evento #yoconmaru celebrado en el centro de convenciones y exposiciones de Chihuahua

Maru Campos Galván (Partido Acción Nacional (PAN)), evento político documentado en Wikipol

Gracias, muchas gracias, amigas y amigos chihuahuenses señoras y señores dirigentes invitados. Gobernador Mauricio Kuri, a todos, estimado, querido Vicente, presidente, querida Margarita Zavala, qué gusto estar aquí contigo, 40 años después. Y siguiendo en estas cosas. Querida gobernadora, a ver, díganme los de hasta atrás, a ver si se oye. Levanten la mano, los de atrás, más o menos. No.

Querida gobernadora Maru Campos, saludo también a quien fue mi compañera diputada, perdón por hacer la excepción, a doña María Eugenia, doña Maru Galván.

Querida Maru. Muy bien. Espera ya, por favor, porque ya andamos corridos de tiempo.

Querida Maru. Tú sabes todo lo que implicó. Decidí venir porque me enseñaron en la vida que más allá de lo conveniente, lo que hay que hacer es lo correcto. Y lo correcto hoy es estar con Maru en Chihuahua. Porque estás sufriendo una injusticia.

Y, sobre todo, porque estar aquí es estar al lado de los ciudadanos, del lado de la seguridad y del lado de la justicia. También estoy aquí con ellos. Cuando se usa facciosamente el poder para perseguir adversarios, todos los ciudadanos estamos amenazados y todos debemos decir: “¡Basta ya al poder autoritario! ”

Estoy aquí porque lo he sufrido en carne propia. Sé lo que es eso, sé lo que es ser perseguido con todo el aparato del Estado por venganza, por envidia o por intereses políticos. Sé lo que significa estar ahí y que muchos te den la espalda por miedo o por conveniencia.

Yo no te doy la espalda, porque tú nunca me has dado la espalda. Y debes estar tranquila, yo diría, debes estar contenta, Maru, porque para ti, para ti es la promesa de buenaventura, la promesa de la que habla el Evangelio: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia”.

Bienaventurada seas cuando te insulten, te persigan y mintiendo digan contra ti toda clase de mal por mi causa. Así que querida Maru, bienaventurada eres.

La segunda razón es sólo, Maru, y luego también a la presidenta del Congreso, Kenia.

La segunda razón es que me preocupa que en México se está construyendo hoy un Estado autoritario, un Estado autoritario que sólo podrá detenerse con la fuerza organizada de los ciudadanos.

Y porque fui partícipe de esa construcción democrática, porque luché de joven, de militante y de nuevo de dirigente, porque me tocó negociar la reforma política que trajo la transición democrática a México y que permitió el triunfo de Vicente Fox, por eso mismo me duele más asistir a la demolición de la democracia y la vida de México.

Por eso amigos y amigos no sólo del PAN, sino de todas las fuerzas y de todos los rincones del país, ha llegado la hora de que todos pongamos una parte para construir una fuerza ciudadana que pueda poner freno a esa intentona autoritaria. Vamos a detenerla entre todos los mexicanos antes de que sea tarde.

Y tercero, porque veo con preocupación que México está pasando por un momento de gran peligro. Estoy aquí porque creo que el momento nos exige a todos dar un paso adelante. Y, es más, un momento que exige unidad y valor ante lo que está enfrentando México. Que se oiga fuerte y claro.

Hoy México necesita que dejemos de confundir nación con facción, que dejemos de confundir justicia con venganza y persecución, que dejemos de confundir soberanía con impunidad. Eso no es lo mismo. Es cierto, el mundo se está reconfigurando. Estamos pasando de un orden basado en reglas a otro basado en fuerza. Y México está en riesgo.

Sí, pero que no se equivoque nadie. El enemigo en México no es la oposición. El enemigo en México no es la crítica, el enemigo en México no es una gobernadora responsable y valiente que trabaja por su gente.

El verdadero enemigo de México, amigas y amigos, el que nos está robando la soberanía, esa sí que es la capacidad de escoger nuestro destino. El que está capturando, atrapando el poder en cada rincón y en cada nivel de gobierno por la ley de plata o plomo, el verdadero enemigo de México es el crimen organizado y la delincuencia.

México necesita que mexicanas y mexicanos de bien nos unamos para luchar contra ese verdadero enemigo: el crimen organizado.

Lo dije hace 20 años, lo dije los 6 años en que tuve el honor de ser presidente, se lo dije a nuestros soldados, marinos, a nuestros fiscales y a los policías que arriesgaban siguen arriesgando e incluso perdiendo la vida en defensa de las familias mexicanas.

Entiéndase bien esto, combatir al crimen, luchar contra la delincuencia, arriesgar incluso la vida propia en ello, no es una moda. No es algo que salga en una encuesta y que lo hagas porque te conviene y si no, no. No es una estrategia marcada por la conveniencia.

Combatir al crimen es, ante todo, un deber, un imperativo ético de todo presidente, de todo gobernador y de todo alcalde. Es un deber moral. Proteger a los ciudadanos es el más grande deber constitucional, legal, político y ético de cualquier gobernante.

Y aquí es la cuestión, Chihuahua, tú, Maru, has defendido a las familias arriesgándote tú misma. Lo has hecho con valentía. Has combatido a la delincuencia y digan lo que digan, Maru, eso es lo correcto, por eso estamos todos contigo: Yo con Maru.

Asumí entonces y aún hoy, el peso de la decisión que tomé de enfrentar al crimen y a pesar del ataque vil y calumnioso del poder con todos mis errores, con todas mis limitaciones, sé que esa fue la decisión correcta. Es lo que me tocaba hacer para servir al pueblo de México.

¿Y por qué lo viví? ¿Y por qué lo vi? No hay atajo Una de dos ya se dijo aquí: o el Estado protege a sus ciudadanos o los abandona. O estás con los ciudadanos o estás con los delincuentes. No hay otra desde el Gobierno.

Por eso es tan absurdo que tú, Maru, que has cumplido con tu deber, ¡Qué absurdo que seas tú la perseguida! Y que quienes están acusados de complicidad con los criminales más sanguinarios, estos sean protegidos por el Gobierno supremo en México. No, amigos, lo sabemos muy bien. Lo que México necesita es gobernantes que cumplan con su deber. No gobernantes que entreguen a las familias en las manos del crimen. Y si no entienden, se lo decimos fuerte y claro, lo que México exige son más malos campos y menos Rocha Moya.

¿Qué parte no entiende el campo? El Estado existe no para repartir la mochila, que qué bueno que lo haga, o para organizar conciertos de quién sabe quién en el Zócalo. El Estado existe para proteger la vida, la libertad, la seguridad de las familias mexicanas, no para proteger a delincuentes.

Y mientras eso no ocurra, duele. Duele como dijera el ilustre chihuahuense Manuel López Morín, nos duele el dolor de México. Nos duele el dolor de las madres que están rascando la tierra con sus manos, buscando a sus hijos.

Nos duele el limonero asesinado, nos duele el comunero ejecutado por defender sus bosques, el trailero asesinado por su trabajo diario en las carreteras. Nos duele la mamá, el trabajador, el estudiante al que le roban su teléfono y lo pocos que trae al día en el transporte en todas las grandes ciudades de México.

Nos duele el grito desesperado de comunidades enteras que claman la protección del Estado y que hace el gobierno, se lava las manos.

Los derechos de los delincuentes. Claro que los tienen, nadie pretende quitárselos, pero que no pueden usarse de pretexto los derechos de los delincuentes para dejar a las comunidades abandonadas a su suerte, en manos de sus asesinos y de los secuestradores de sus hijas. No se vale, no lo acepto, que no lo acepte nadie.

Lo mueve el comercial, el ganadero, el productor, el pequeño empresario que tiene que pagarle al criminal una cuota, mientras los gobernantes encargados de protegerlo se agachan y se van de lado porque también recibieron su parte.

No amigos, esa es la verdadera amenaza de la soberanía. Que haya regiones del crimen que imponen reglas a los criminales, que cobran cuota, que deciden quién trabaja, quién gobierna, quién habla y quién se calla. No, la soberanía no se defiende con discursitos y videos las mañanas. Se defiende ¿con qué? Con la fuerza del Estado.

La soberanía se defiende expulsando de la vía pública esas lacras que se están apoderando de México. No hay más. Pero eso, amigos, eso es tan grave que el momento reclama altura. Quizá no pueda explicarme al decir esto, pero esto va mucho más allá del PAN y va mucho más allá de Morena y de quien me diga.

Esto reclama mucha responsabilidad, reclama generosidad, reclama unidad nacional. Eso es lo que, lo creo sinceramente, debiera ser un verdadero jefe o jefa del Estado mexicano. Llamar a la unidad en defensa de México, ponerse por encima de la disputa partidista, atender a las familias de las víctimas, no cerrarles la puerta del Palacio Nacional, mirar de frente la realidad de los desaparecidos, de los secuestrados, de los extorsionados, de los desplazados y ayudar a sanar las heridas que lastiman nuestro país.

Amigos, lo que ocurre es de tal manera grave que requiere altitud de miras, como decía don Manuel. Por eso creo que desde la responsabilidad más alta de la nación se debe convocar a un gran acuerdo de Estado por encima de partidos, grupos, entidades federativas, que permita una auténtica estrategia nacional, una política de Estado que permita a los mexicanos enfrentar y derrotar definitivamente al crimen organizado y a la delincuencia.

Que en lugar de…. (inaudible) a los mexicanos, en lugar de perseguir opositores, nos una a todos en la lucha por la seguridad y la reconstrucción de la vida democrática de México.

Querida Maru, sí, estamos contigo. Estamos contigo como autoridad y como amiga y como mexicana. Estamos contigo por convicción democrática y ética. Pero está clave el momento, amigos, que no podemos reducirlo a una mera defensa personal, así sea, hermanos, ni a una proclama partidista.

Esto está más allá del interés personal del partido. Créanme, hoy está México en su hora más dramática en décadas, en su peor peligro, con la amenaza de caer por completo en manos de criminales gracias a la perversidad y a la complicidad política de crimen y gobernantes.

Como alguien que enfrentó con determinación con todo a esos criminales, yo hago votos para que más pronto que tarde los mexicanos podamos ser convocados a la unidad y vayamos juntos y derrotemos a ese enemigo común que es la delincuencia.

Concluyo. He visto en todos los rincones del país mujeres y hombres con genuino dolor de México, buscan con ansia un lugar donde participar, que me preguntan qué vamos a hacer, quieren una trinchera para actuar y salvar a nuestra República.

Y con ello en mente a ustedes les digo, ¡ha llegado la hora! de que la participación ciudadana pueda ser organizada con responsabilidad, que los partidos puedan dejar a un lado sus intereses y abran en serio sus puertas para que mexicanas y mexicanos en cada rincón de México, en cada rincón de Chihuahua.

Esos mexicanos que están fuera de nosotros, pero que están preocupados y quieren hacer algo por salvar a México, se pongan en marcha a trabajar en el nuevo mañana que viene, pero que debemos construir. En esta hora… (inaudible) de México, es la hora de la responsabilidad patriótica, es, y nuevamente, la hora de los ciudadanos, es ahora.

¡Maru, estamos contigo!

¡Chihuahua, estamos contigo!

¡México, estamos contigo!

¡Viva México!

¡Viva México!

AudioArchivo adjunto

Discurso del expresidente de México, Felipe Calderón en el marco de la Reunión en apoyo a Marú Campos

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