El discurso, ofrecido tras rendir protesta constitucional ante el Congreso de la Unión, marca el comienzo oficial del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa. Desde el Auditorio Nacional se dirige al país en tono solemne y conciliador, consciente del clima político tenso posterior al proceso electoral de 2006. En sus primeras líneas enfatiza el honor de asumir la Presidencia y reconoce a legisladores de distintas fuerzas políticas por permitir que la transición de poder ocurriera bajo el marco constitucional. Reconoce también a las Fuerzas Armadas por su lealtad a la República, a las instituciones y a la Constitución.
En su mensaje subraya que será presidente de todos los mexicanos, sin distinción de ideología, clase social, origen étnico, religión o lugar de residencia. Agradece a quienes votaron por él y se compromete a ganar la confianza de quienes respaldaron otras opciones, pidiendo unidad para iniciar un nuevo ciclo en la vida del país. Explica que el cambio de gobierno no debe interpretarse como un reinicio total del Estado, sino como una continuidad institucional que necesita ajustes profundos para responder a los retos del momento.
Uno de los ejes centrales es la llamada a la reconciliación política, insistiendo en que las diferencias deben resolverse mediante diálogo y negociación democrática. Afirma que la confrontación sólo daña a los ciudadanos, especialmente a los más pobres. Ofrece diálogo inmediato con todas las fuerzas políticas, pero aclara que no esperará a que éste se concrete para comenzar a gobernar. Promueve la política como espacio de colaboración y no de conflicto, y cita a Manuel Gómez Morin para subrayar que la función del político no es ganar, sino decidir lo mejor para el país.
Tras este planteamiento de apertura y pluralidad, establece con claridad tres prioridades de su gobierno: seguridad pública, combate a la pobreza extrema y generación de empleo. Reconoce la gravedad de la inseguridad en el país y anuncia una estrategia frontal para recuperar espacios públicos del control del crimen. Ordena al Procurador General de la República y al Gabinete de Seguridad presentar, en un plazo de 90 días, un programa integral para reformar el sistema de procuración de justicia, fortalecer los cuerpos policiales y construir un sistema único de información criminal. También da instrucciones a la Marina y al Ejército para redoblar esfuerzos en defensa del país, incluyendo la mejora de condiciones para militares y marinos.
En materia social, reconoce que la pobreza afecta a la mitad de la población y la define como una deuda histórica del Estado mexicano. Ordena dar continuidad y expansión a programas como Oportunidades, Seguro Popular y becas educativas, pero con criterios de eficiencia y reorientación del gasto hacia quienes más lo necesitan. Anuncia que todos los niños nacidos a partir del 1° de diciembre contarán con un seguro médico garantizado, buscando avanzar hacia cobertura universal.
En el plano económico, propone cambios para fomentar competitividad, inversión y desarrollo interno. Plantea impulsar turismo, infraestructura y apoyo directo a micro, pequeñas y medianas empresas, consideradas el motor real del empleo nacional. Declara su intención de ser “el Presidente del Empleo”, con un plan para estimular la creación de puestos formales basados en productividad, capacitación y competitividad.
También anuncia un decreto inmediato de austeridad en el Poder Ejecutivo, con reducción de salarios del Presidente y altos funcionarios, en tanto se discute una Ley de Sueldos que regule remuneraciones en los tres poderes y órdenes de gobierno. Su propuesta prioriza el uso eficiente y transparente de recursos públicos para recuperar la confianza ciudadana.
Hacia el final, hace un llamado emocional a imaginar un México seguro, libre, competitivo y unido. Afirma que la grandeza del país se encuentra en su gente y exhorta a construir un futuro basado en legalidad, educación, empleo y oportunidad. Cierra con un triple “Viva México” y procede a la toma de protesta de su gabinete, marcando el arranque formal de su administración.